El cuerpo de las mutaciones: Magy Ganiko estrena su inmersión en el I-Ching y el Butoh.
La Compañía Magy Ganiko presenta una obra de danza performática donde cada intérprete encarna un hexagrama y el cuerpo se convierte en territorio de transformación eterna
El I-Ching no es decorado. En El cuerpo de las mutaciones, la nueva obra de Magy Ganiko, el libro de las mutaciones chino es el sistema compositivo que organiza toda la pieza: cada uno de los siete intérpretes en escena encarna un hexagrama, y la danza que surge de esa asignación invoca lo que la obra llama el “no-tiempo” y el “no-yo”. Una inmersión en la que el cuerpo no representa —muta.
La propuesta se edifica sobre tres pilares —mutación, tiempo y lenguaje— y se despliega desde el Butoh-Moi: el sistema propio de Ganiko, el MOI (Movimiento Orgánico de Individuación), que sintetiza décadas de investigación psicofísica. Un lenguaje que no nació en un escritorio sino en Yokohama, donde Ganiko residió y trabajó durante ocho años junto al maestro Kazuo Ohno, absorbiendo el Butoh en su fuente original, y que fue madurando en París, en La Boca, en cada obra que la compañía fue depositando desde 2012. La nueva pieza, seleccionada por Prodanza, es quizás la más ambiciosa en términos conceptuales de ese recorrido.
Cada intérprete encarna un hexagrama. La danza de sincronicidad invoca el “no-tiempo” y el “no-yo” en un espectáculo que cuestiona el devenir existencial del cuerpo humano.
La obra llega tras un recorrido que incluye Zona Zero en la Bienal de Performance de la Fundación PROA, Tintorería Tokio, SanSaru —seleccionada por Mecenazgo—, BITNUS, y la conferencia performática Ma, Mu, Ku en el Museo de Arte Oriental (2025). Un corpus que consolida el lenguaje del “minimalismo-barroco”: la estética que une opuestos complementarios donde la profundidad del detalle convive con la pureza de la forma.
Mayo y junio en AEREA TEATRO.